Carlos Bassas

39°35’56” N / 3°07’02”

Localizamos los objetos, los celestes —lo saben bien en el Observatorio de La Hita— y los terrestres, asignándoles unas coordenadas. Números sólidos, rotundos, comprobables. Son matemática y son geometría. Son verdad objetiva. Si metéis en un navegador 39°35’56” N / 3°07’02” llegaréis a la Puebla de Almoradiel, provincia de Toledo, La Mancha. Os lo aseguro. He estado allí. He pasado tres días increíbles en la biblioteca del Aldonza Lorenzo, su Instituto, compartiendo con un grupo de alumnos trucos, consejos, sentimientos de escritor. Aprendiendo de ellos a enseñar mejor. A ser mejor. YO. Y me han abierto en canal con sus preguntas, con sus ganas, con su interés. Un tsunami. Y me han dejado el tuétano al aire. Y he compartido con ellos charlas de otros escritores, Nacho Ares, Javier Sierra, Cristina Fallarás, Carlos Zanón, Juan Gómez Jurado en su gimnasio —porque el corazón y el cerebro también hay que ejercitarlos—. Doscientos, trescientos chavales con el culo sobre linóleo frío atentos como hienas, deseosos de despedazar a dentelladas un cuerpo, una mente, ávidos de sangre, de saber, de que les cuenten cosas, de que les cuenten el mundo. Y he pasado tres días asistiendo a los diálogos que esos mismos escritores han mantenido en la Biblioteca del pueblo con todos aquellos que han querido acercarse, que han sido muchos, creedme. Muchísimos. Una horda. Legión. Gente de La Puebla de Almoradiel, que es un pequeño, minúsculo, ¡enorme! pueblo de La Mancha que vive del campo, del vino. Como escritor y director de un festival de novela negra, he vivido unos cuantos encuentros literarios; saraos en Barcelona, Madrid, Valencia, Granada, Tenerife… Pero les aseguro que en ninguno de ellos he encontrado a personas tan deseosas de saber, de escuchar, de leer como aquí. Estos días me han dado las gracias más veces que nunca. Gracias por venir, gracias por dar una clase, gracias por firmar un libro, gracias por compartir palabras, anécdotas, ideas, chanzas. A todos aquellos que lo habéis hecho, quiero deciros algo: ¡no habéis entendido nada! Las GRACIAS os las debo dar yo. Yo. YO. YO. YO. YO a VOSOTROS.

Gracias por luchar aún. Por creer aún. Por seguir arremetiendo contra molinos como el hidalgo Ortiz.

Gracias por ser como sois, ¡joder!

Así que, a todos los que habéis compartido un rato de vuestras vidas conmigo a lo largos de estos tres días, del primero al último: gracias.

Gracias a VOSOTROS.

Para terminar, un consejo: queridos, admirados compañeros juntaletras de todo el orbe, del primero al último; del mayor escritor de bestseller al más humilde y pequeño como yo, sabed una cosa: ¡Almoradiel Lee! ¡Almoradiel LEE, idiotas! ¿Qué hacéis que no venís?

Carlos Bassas.

Escritor

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